5 sencillas maneras de tener más vitalidad

Viernes, 15 de Enero de 2016

Aunque te parezca sorprendente, los episodios de cansancio que en ocasiones sufres en determinadas épocas del año o a lo largo del día, son fácilmente superables con sencillos hábitos que están al alcance de cualquiera. Evidentemente, muchos de estos hábitos están relacionados con la nutrición y pueden solventarse de modo rápido, pero otros requieren de hábitos más perseverantes que evitarán que esos momentos de flojera o debilidad vuelvan a aparecer. Y, enhorabuena, todos son fáciles y baratos de llevar a cabo.

Estas son las 5 sencillas maneras de tener más vitalidad:

  • Procura tener un sueño reparador al dormir
Aunque parezca extraño, muchas horas de sueño no tienen porqué significar un buen descanso. No sólo por dificultades para conciliar el sueño, sino porque no se han logrado las condiciones óptimas para conseguir un descanso reparador. 

Para conseguirlo, te recomendamos evitar evitar hacer ejercicio una vez entrada la tarde, así como no consumir cualquier bebida con cafeína, teína o alcohol por su efecto estimulante. Impide también cualquier fuente de luz en la habitación donde duermes, así como manejar o ver aparatos con fuentes de luz: televisión, móvil, tableta. Una lectura con luz tenue o un baño o ducha relajante pueden además preparar tu cuerpo para conciliar el sueño.

  • El azúcar, un aliado en la dosis justa
Las sensaciones de debilidad nos pueden llegar por desequilibrios momentáneos en el nivel de azúcar en sangre. Para evitarlos, asegúrate consume proteínas en cada comida, basta unos frutos secos y una pieza de fruta para lograrlo. Incluye también carbohidratos complejos como la avena, pan integral, pasta, frutas, verduras y legumbres. Su adecuada mezcla te proporciona una fuente de energía que se libera lentamente en sangre, manteniendo un constante suministro de nutrientes que evitan recaídas repentinas y hambrunas momentáneas que nos llevan al picoteo para solucionarlos.

Evita en todo momento los alimentos azucarados y muy procesados, como la bollería industrial, ya que aunque elevan instantáneamente la energía, se trata de un efecto de corta duración por su rápida absorción en sangre y te provocará altibajos en los niveles de azúcar en sangre, que se traducen en fatiga e irritación.

  • Incluye en tu dieta nutrientes energéticos
Tu cuerpo necesita gran variedad de vitaminas y minerales para transformar los alimentos en energía. Entre ellos, las vitaminas del grupo B, son fundamentales. Tomar un complejo de vitamina B es una forma sencilla de garantizarlo. Otro nutriente de particular importancia es la vitamina C, que síntetiza la carnitina para su uso en la producción de energía. El hierro también es necesario ya que transporta oxígeno a las células. Hay varios alimentos que ayudan a la absorción de hierro como el salvado de trigo o la soja, las espinacas y los taninos que se pueden encuentran en el té. 

  • Fundamental: muévete, haz ejercicio
No hay que convertirse en un atleta olímpico, se trata de moverse y aumentar la velocidad de tu metabolismo y circulación. Es tan sencillo como invertir 30 minutos al día en caminar, montar en bici o nadar. Cualquiera de estas actividades, hechas con regularidad, aportan energía a tu cuerpo y reducen el estrés. Se transporta oxígeno y nutrientes a todo el cuerpo. Al trabajar los músculos, conseguiremos además llegar más cansados a la hora de dormir, provocando un mejor sueño.

  • Eres agua, no lo olvides: no te deshidrates
La deshidratación es una de las principales causas de la fatiga momentánea, también provoca somnolencia y confusión mental. Es necesario beber mucho líquido durante todo el día, especialmente agua, aunque té y el café también ayudan, siempre que sea por la mañana y en dosis moderadas, para no alterar el sueño. 

Las frutas y verduras también son un importantísimo aporte de agua para el organismo, por lo se recomienda tomar entre 5 y 10 porciones al día.
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