6 mitos que no te ayudan perder peso

Domingo, 27 de Marzo de 2016

Seguro que has probado decenas de trucos para perder peso, muchos de ellos simplemente porque son conocidos popularmente sin que te hayas preguntado si realmente son eficaces, qué porcentaje de realidad hay detrás de ellos para que funcionen o si los estás aplicando correctamente para que sean eficaces.

No desespere, la grasa no se agarra a ti porque seas especial, nos pasa a todos y todas que llevamos nuestra particular lucha con los vaqueros. Pero, como sucede con muchos alimentos dietéticos, los consejos para perder peso no siempre son los más adecuados. 

Informes recientes han descubierto que algunas de las técnicas que supuestamente deberían ayudarnos a eliminar las grasas y que son muy populares realmente no lo consiguen ni tienen ningún fundamento científico. Y eso explica por qué muchas mujeres las abandonan en lugar de acercarse a sus objetivos de pérdida de peso.

Así que vamos a revisar algunas de ellas que pueden estar minando tus intentos de bajar gramos cuando te subes en la báscula.

  • Beber mucha agua para comer menos
Reamente beber mucha agua para dejar menos espacio para la comida no es una buena medida para perder peso. Sentirnos saciados se regula por procesos hormonales, por  niveles de glucosa en sangre y de grasa en los (las células del tejido graso) (adipocitos). Es decir, el agua no activa los sensores de saciedad como lo hace la comida. Para saciar nuestro apetito lo ideal es llevar una dieta rica en alimentos con fibra: cereales integrales, las frutas, las verduras y las legumbres. 

Una simple manzana, no un vaso de agua, antes del almuerzo te ayuda a reducir la ingesta de calorías hasta en un 20%.

  • Perder peso lleva su tiempo
No es sano perder mucho peso en poco tiempo, pero tampoco hace falta que nuestra dieta lleve sólo un kilo por mes. Ni siquiera tiene que ser tan regular, los procesos que intervienen en la fisiología y el metabolismo respecto al peso son complejos, por lo que nunca hay dos semanas iguales. Céntrate en seguir un método sensato, no te alteres si pierdes dos kilos en una semana y sólo 200 gramos la siguiente. Incluso está demostrado que trabajar con una fecha objetivo de cierta exigencia aumenta tu motivación para conseguirlo. El 80% de las personas que tienen menos tiempo para reducir peso lo consiguen frente a las que cuentan con un calendario más amplio.

  • No es bueno pesarte cada día
Aunque pueda parecer obsesivo, es efectivo. Se ha descubierto que las personas que se pesan cada día pierden casi 4 veces más masa corporal que quiénes lo hacen aleatoriamente. Enfrentarse cada día a la báscula está asociado a la fuerza de voluntad y satisfacción con el propio cuerpo. Mirar cada día esas cifras puede ser una ajuste a la realidad necesario para no perder el objetivo e incentivarnos a seguir con  nuestra dieta. Pero al igual que pesarse a diario, a ser posible a la misma hora y en misma condiciones es positivo, hacerlo cada 4 horas no tiene ningún sentido ni es significativo de cara a tus progresos.

  • Cuantas menos calorías, mejor
Disminuir la ingesta de calorías es clave para perder peso, pero comer muy poco hace que ese horno de quema de calorías que es nuestro metabolismo funcione más despacio. Las punzadas de hambre pueden interferir en la transformación de la grasa blanca, la "mala" en grasa marrón, la "buena", que te ayuda a quemar calorías. Asegúrate de ingerir al menos 1.200 calorías diarias y nunca te saltes comidas ya que puede afectar a tus niveles de glucosa y convertir tu apetito en una hambruna que te llevará a comer de más.

  • Las frutas y verduras son sagradas
Los productos hortícolas tienen un halo de salud que parece que nada en ellos puede perjudicarnos. Sin embargo, aunque comerlos incrementa los nutrientes, apenas tiene impacto en el peso. 
Pero esto no es excusa eliminarlos, ¡ni mucho menos!. Hay que fijarse en la clase de frutas y verduras que se comen y en el tamaño de las raciones. Hay ensaladas que sirven en algunos restaurantes que llegan a las 1.000 calorías. Y eso es más que un plato de espagueti inundado en salsa.
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